Detrás de @pauli.pastry está Pauli Salamé, chef pastelera y food stylist que transformó su cuenta en una vitrina de postres bien hechos y fáciles de replicar en casa. Con cerca de 7.000 seguidores, su perfil se metió de a poco entre las cuentas de gastronomía chilenas que uno realmente sigue por el contenido, no solo por las fotos bonitas. No es una cuenta que apareció de la nada: se nota la mano de alguien que se formó como pastelera antes de convertir eso en contenido, y esa base técnica es justamente lo que la separa de otros perfiles de comida más genéricos.
Qué publica y cómo
El feed de Pauli combina dos cosas que no siempre van juntas: técnica de pastelería profesional y un tono cercano, casi de tutorial entre amigas. Sus reels muestran el paso a paso de tortas, barras y postres individuales, con foodstyling cuidado — buena luz, buena mesa, buena presentación — pero sin perder la espontaneidad de alguien que de verdad está cocinando en su cocina, no armando un set publicitario. En sus historias destacadas separa el contenido por tema: «Foodstyling» para el trabajo más técnico de presentación, «Clases» para las instancias donde enseña en vivo, y «Pastry» como archivo general de sus creaciones, lo que le da una estructura piola y fácil de navegar para quien recién la descubre. Esa organización por carpetas temáticas, más que un detalle estético, funciona como un pequeño índice: quien llega por un reel puntual puede quedarse a explorar el resto sin perderse.
Por qué funciona
Lo que distingue a Pauli dentro del nicho gastronómico no es solo que hace postres bonitos — hay hartas cuentas que hacen eso — sino que se posiciona como alguien que enseña de verdad. La sección «Clases» de su perfil confirma que no es solo contenido para ver: hay una propuesta de formación detrás, algo que le da autoridad real dentro del rubro pastelero y que la diferencia de cuentas que solo publican resultado final sin mostrar el proceso ni compartir el conocimiento. A eso se suma que su relación seguidores/seguidos es sana — bordea los 7.000 seguidores contra menos de 3.000 cuentas que sigue —, una señal de que su comunidad creció por el contenido y no por intercambios de «sígueme y te sigo», algo que en el rubro gastronómico chileno todavía es bastante común y que a la larga le juega en contra a la credibilidad de un perfil.
Qué se puede aprender de este perfil
La publicación destacada de arriba es un buen ejemplo de su estilo: barritas de pie de limón, mostradas con una mordida ya dada para que se vea la textura de las capas, mientras de fondo se alcanza a ver una torta a medio decorar. De ahí se pueden sacar varias ideas aplicables para cualquiera que publique contenido de comida o de oficio en Instagram. Primero, mostrar el corte o la mordida vende más que la foto perfecta desde arriba — la textura genera antojo real y es lo que hace que alguien se detenga a mirar dos segundos más. Segundo, dejar algo del «detrás de escena» (como esa torta sin terminar en la mesa) le da autenticidad al contenido y evita que se sienta como publicidad armada. Tercero, nombrar la receta de forma simple y directa apenas empieza el video ayuda a que el algoritmo y la persona que scrollea entiendan de inmediato de qué se trata, sin tener que leer toda la descripción para saber si les interesa. Cuarto, alternar entre contenido de resultado (el postre listo) y contenido de proceso o enseñanza (las clases) construye una audiencia que vuelve, no solo que mira una vez y sigue de largo. Y quinto, mantener una estética consistente — luz cálida, mesa clara, colores parecidos entre publicaciones — hace que el perfil se reconozca al toque en el feed, incluso antes de leer el nombre de usuario.
Perfiles como el de Pauli muestran que en gastronomía todavía hay harto espacio para crecer con contenido honesto y bien hecho, sin necesidad de trucos raros ni de comprar una imagen que no se sostiene con nada detrás. Lo que sí ayuda, una vez que el contenido ya está funcionando, es darle un empujón a la visibilidad inicial de las publicaciones nuevas para que lleguen a más gente mientras el algoritmo todavía está decidiendo a quién mostrárselas — ahí es donde un servicio como el aumento de likes en Instagram puede sumar, siempre como complemento de un perfil que ya tiene algo real que mostrar, nunca como reemplazo de eso. Si te interesa seguir de cerca cómo se mueven las cuentas chilenas de comida y estilo de vida, en el blog de InfluCheap vamos sumando más perfiles como este semana a semana.